1.-MI OFICIO ES EL CANTAR… Y CANTARE A VIVA VOZ Y A LOS CUATRO VIENTOS MI HUAYNO ETERNO, HERENCIA INCA, TORRENTE MILENARIO DE MIL HISTORIAS, ABRIGO DE SUEÑOS E ILUSIONES DE MI RAZA, MI TIERRA, MI GENTE. CANTARE DE PIE, CON TODA MI ALMA HASTA EL FIN.
2.- TRABAJADOR CONSTANTE, OBRERO DE LA MÚSICA ANDINA SOLO ESO QUIERO SER, QUE MI VOZ SEA VIAJERA PERMANENTE EN EL VIENTO Y EN SUS ALAS LLEVE EL MENSAJE PROFUNDO DE MI PUEBLO, MENSAJE QUE HABLE DE SENTIMIENTOS Y EMOCIONES EN COMÚN.
3.- MI CANTO NACE JUNTO A MI PUEBLO Y COMO TORRENTES DE FUEGO Y GERANIOS ENCENDIDOS… LAS QUENAS, ZAMPOÑAS Y CHARANGOS ACOMPAÑAN NUESTRA HISTORIA. HISTORIA Y CANTO, CANTO E HISTORIA QUE SON SEMILLA EN NUEVO SURCO, QUE HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS HOY ENTONAMOS EN LIBERTAD PARA EL MUNDO ENTERO.
El Reino de Dios proporcionará beneficios terrestres incomparables, logrando todo el bienestar que Dios se proponía originalmente que su pueblo disfrutase en la Tierra. Los odios y los prejuicios dejarán de existir, y finalmente todos los habitantes de la Tierra serán verdaderos amigos unos de otros. Dios promete en la Biblia que Él ‘hará cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra’. “No alzará espada nación contra nación ni aprenderán más la guerra.” (Salmo 46:9; Isaías 2:4.)
Finalmente toda la Tierra llegará a estar en una condición paradisíaca semejante a un jardín. La Biblia dice: “El desierto y la región árida se alborozarán, y la llanura desértica estará gozosa, y florecerá como el azafrán. [...] Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua”. (Isaías 35:1, 6, 7.)
En la Tierra paradisíaca habrá toda razón para sentirse feliz. Nunca jamás volverá nadie a pasar hambre por falta de alimento. “La tierra misma ciertamente dará su producto”, dice la Biblia. (Salmo 67:6; 72:16.) Todos disfrutarán del fruto de su propio trabajo, tal como promete nuestro Creador: “Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. [...] No plantarán y otro lo comerá”. (Isaías 65:21, 22.)
En el nuevo mundo de Dios las personas ya no vivirán hacinadas en enormes edificios de apartamentos o en tugurios ruinosos, pues Dios se ha propuesto: “Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán [...]. No edificarán y otro lo ocupará”. La Biblia también promete: “No se afanarán para nada”. (Isaías 65:21-23.) De modo que las personas tendrán trabajo productivo y satisfaciente. La vida no será aburrida.
Con el tiempo, el Reino de Dios hasta restaurará las relaciones pacíficas que existían en el jardín de Edén entre los animales, y entre los animales y los seres humanos. La Biblia dice: “El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos”. (Isaías 11:6-9; Oseas 2:18.)
¡Imagíneselo, en la Tierra paradisíaca también se curará toda enfermedad y todo mal físico! La Palabra de Dios nos asegura: “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”. (Isaías 33:24.) “[Dios] limpiará toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Revelación 21:4.)
Cómo puede usted conseguirla?